La altura no fue la excusa

Chile volvió a jugar de local, pero no en su tradicional estadio Nacional, sino que en el estadio Monumental, donde por partidos oficiales a cosechado tres victorias, un empate y una derrota. Por su parte, Bolivia venía de ganarle a Perú haciendo un buen partido en lo defensivo y con su arquero Romel Quiñones como figura. A pesar de su destacado partido, Quiñones no fue titular y lo sustituyó el portero de Huachipato, Carlos Lampe.

formacion

El 1-4-3-3 de Chile

Una nueva cara muestra el 11 inicial de Chile donde Gary Medel se sumó al ya suspendido Gonzalo Jara y el lesionado Marcelo Díaz. En su reemplazo aparece Rodrigo Millar que ya ha estado en varias nóminas, pero sin muchas oportunidades de sumar minutos. El volante formado en Huachipato jugó de volante central en reemplazo de Francisco Silva que tuvo que tomar la posición de central por derecha ante la baja de Medel.

Hoyos paro un 1-4-1-3-2 con cuatro hombres fijos en la última línea, Raldes y Zenteno como centrales y Bejarano con Rodríguez por los costados. En el medio Walter Flores como volante central encargado de interceptar a los jugadores que superaban la presión y tres volantes más adelantados: Pedro Azogue, Martin Smedberg y Juan Carlos Arce. Este trío era el encargado de hacer la presión junto con los dos delanteros de área: Marcelo Moreno Martins y Yasmani Duk.

PRESIÓN BOLIVIANA

Ángel Hoyos quería complicar a cada jugador chileno en todas partes del campo, no dejarlos pensar a la hora de tener la pelota y con eso no dejarlos ser dueño eterno del balón. Sin Claudio Bravo en el arco y sin Marcelo Díaz en el medio campo, era el momento indicado para llevar a cabo este plan. El jugador del City es sin duda una pieza importante a la hora de querer mantener la posesión de la pelota. Su juego con los pies da confianza y es el inicio de la elaboración de las jugadas y muchas veces un desahogo para los centrales cuando no tienen un pase claro. Marcelo Díaz es el intermedio entre defensa y ataque. Tiene una gran capacidad de reacción y una visión de campo que le da sentido y claridad a los movimientos de sus compañeros.  Dos importantes bajas que se sintieron en el transcurso del partido.

Toselli era presionado por Martins cada vez que tenía la pelota en los pies, por lo que debía jugar de forma directa a los delanteros y dejar pelotas divididas. Millar no brilló y muchas veces se vio complicado e impreciso con los pases. Factores que hicieron disminuir la fluidez en el juego de Chile.

La primera línea de presión era comandada por Martins y Duk que no dejaron de apretar desde el primer minuto a los centrales que al no encontrar receptores se tendían a apoyar con el arquero para luego abrirse y buscar nuevos espacios para salir bien orientados a romper líneas con pases. No era fácil, Bolivia armaba un buen sistema de presión teniendo hasta 5 jugadores en campo contrario y siempre un jugador atento por si Chile superaba la presión con pases. Los relevos eran buenos y ordenados, los cuatro del fondo no se desesperaban en salir. Pizzi intentaba revertir esta situación haciendo que los interiores Aranguiz y Vidal se retrasaran para ayudar a Millar y así Isla pudiera ocupar toda la banda derecha.

 

ATAQUE CHILE

Chile se sentía incómodo con la presión que ejercía el equipo de Ángel Hoyos. Las transiciones que realizaban no eran las mejores y dejaban muchas pelotas divididas que eran despejadas la mayoría por un Toselli en apuros. Pizzi le trató de sacar provecho a esta situación y ya no pensaba en jugadas muy elaboradas, trataba de hacer transiciones mucho más rápidas de pocos toques para llegar al arco que defendía Lampe. Isla y Fuenzalida fueron los más participativos por el lado derecho, que al entrenador trasandino le gusta como primera alternativa de ataque, ya que Sánchez por izquierda no aparece por estar en labores retrasadas y más cerradas para elaborar juego con Vidal y Aranguiz.  Chile comenzaba a llegar con peligro, pero sin éxito en el gol.

 

Bolivia cometió muchos errores en su línea de presión que pudieron terminar con goles en contra. En el medio muchas veces dudaba si salir a presionar o retroceder para acumular gente y defender fuera de su área. Chile antes estos errores crecía y dejaba que los jugadores se sintieran más cómodos y en sintonía para atacar de mejor forma.

 

En el segundo tiempo a Bolivia ya no le quedaba energía para presionar tan alto, esa parte de la labor de ahogo ya estaba retrocedida y quedaba solo Martins con Duk en ese objetivo de incomodar a los gestores del avance chileno.

Por lógica sabemos qué si el equipo contrario retrocede sus líneas y se cierra cerca de su área, comienza a ser más difícil encontrar espacios para profundizar y quedar de cara al arco para definir. En busca de remediar dicha táctica, Pizzi mandó a la cancha a Matias Fernández con la intención de darle profundidad al equipo a través de pases entre líneas y jugadas veloces. El jugador del Milán se vio muy activo y encarador, mostro buenos pases en profundidad y le dio vida nuevamente a los extremos chilenos. Solo pudo desplegar su juego durante 13 minutos antes de salir lesionado. En su lugar ingresó Felipe Gutiérrez con la misma idea, darle velocidad al juego.

 

DEFENSA BOLIVIANA

Lo de Chile funcionaba, Fernández, el tiempo que estuvo, y Gutiérrez le dieron la rapidez funcional que necesitaban. Hoyos volvía a preocuparse y mando a la cancha a un central y un lateral derecho para componer la última línea con 6 jugadores. En el medio dejo a 3 para evitar el avance y arriba a un delantero (1-6-3-1).

Marcación mixta fue lo que propuso en los últimos minutos el entrenador de la selección altiplánica. Esta táctica defensiva significa la combinación de la marcación zonal y la marcación individual, dependiendo de la situación en que está el juego, donde se encuentra el balón, se decide que marcación se realiza. Cuando Chile tenía la pelota lejos del área, entonces Bolivia realizaba una marcación zonal. A medida que Chile avanzaba en el juego la marcación se hacía individual.

Esto provocaba que Chile tenía poco tiempo para pensar y los espacios eran reducidos.

 

Todas estas variaciones tácticas que se dieron en la noche del Monumental derivaron en un empate sin goles que dejó más contentos a los bolivianos que a los chilenos, aunque los de Hoyos están con un pie y medio afuera del mundial y los de Pizzi, actualmente fuera de la zona de clasificación, dependen de sí mismos.

 

Autor: Felipe Borda

 

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